Los jardines, los campos y las zonas verdes suelen estar en lugares donde internet es débil. Si un dispositivo tuviera que estar conectado a la nube para cada orden, el riego se detendría en el instante en que se cayera la señal. Por eso los dispositivos Estron están diseñados para funcionar por sí solos.
La decisión está en el propio dispositivo
Su programa de riego se guarda dentro del dispositivo. El propio dispositivo sabe qué válvula debe abrirse, cuándo y durante cuánto tiempo. Haya o no internet, el riego comienza cuando llega su hora. La conexión solo hace falta para ajustar la configuración a distancia y ver los informes; no es necesaria para que el riego funcione.
No se pierde ningún dato
Cuando se corta la conexión, el dispositivo no se queda inactivo. Registra en su propia memoria todo lo que hace y cada valor que mide:
- Qué válvula se abrió y se cerró, y cuándo
- El consumo de agua y las lecturas de los sensores
- Las posibles alertas y situaciones de fallo
Cuando internet vuelve, todos estos registros se transfieren al sistema de forma automática. Sin que usted haga nada, puede ver exactamente qué ocurrió mientras estuvo sin conexión.
La hora siempre se mantiene correcta
Dentro del dispositivo hay un reloj independiente que sigue funcionando incluso durante un corte de luz. Así el programa de riego se ejecuta a la hora correcta y los registros coinciden con la hora real en que ocurrieron. Cuando internet vuelve, el reloj se ajusta de nuevo automáticamente.
Se recupera por sí mismo
Si se produce un bloqueo inesperado o una fluctuación eléctrica, el dispositivo se reinicia de forma segura y continúa desde donde lo dejó. Una válvula abierta o una tarea a medias no se olvidan; el sistema recuerda su último estado y sigue trabajando.