Regar bien empieza por saber qué ocurre realmente en el campo. ESTRON admite muchos sensores diferentes de suelo, clima y agua. Así el sistema aporta agua a medida que se necesita; ni de más ni de menos.
Escucha el suelo
Los sensores de humedad del suelo muestran si el agua en la zona de raíces está disminuyendo. Si el suelo sigue húmedo, ESTRON aplaza el riego; cuando se seca, el riego entra en acción. Así se evita regar de forma innecesaria y no se desperdician agua ni energía.
Vigila el clima
Datos como la temperatura, la humedad, el viento y la lluvia determinan cuánta agua necesita realmente la planta. Cuando llueve o refresca, el sistema reduce o detiene el riego. En los días calurosos y secos, cubre la mayor demanda.
Mide el agua
Los sensores de caudal y presión siguen el agua que circula por las tuberías. Una fuga inesperada, un atasco o una caída de presión se detectan al instante, de modo que las averías se descubren pronto y se evita el desperdicio de agua.
- Sensor de caudal: muestra cuánta agua se usa y detecta consumos anómalos.
- Sensor de presión: avisa pronto de problemas en las líneas.
- Sensor de nivel de agua: controla el nivel en un depósito o pozo.
¿Qué te aporta?
Cuando los datos de todos estos sensores se combinan, el riego deja de basarse en suposiciones y pasa a guiarse por el estado real del campo. El resultado es menos consumo de agua, plantas más sanas y la tranquilidad de tener el campo bajo control permanente.